Estoy trabajando, me dirijo a la famosa maquina de café y de repente mido un palmo menos, que sucede, lo veo todo más grande, los pantalones me arrastran y las mangas me cuelgan, se ve un trozo indecente de mi barriguita, incluso el pecho parece más pequeño, pero no importa todo esto tiene solución, tacones, cinturón y no usar sujetador.
No me duele perder un palmo, ni todo lo demás, pero la rareza de la gente, ya hace tiempo que las veo extrañas con esas prioridades en la vida que no entiendo.
Estoy menguando pero resisto. No decaigo, es solo el reflejo de este horrible publico al que me presento cada día, como dice mi Maestra, uno peor que este no existe, de alguna manera debía afectarme. Me siento más pequeña que nunca pero más fuerte, sigo luchando por no caer en los tópicos que me rodean, hago verdaderos esfuerzos para conservar la inocencia, os aseguro que en este prostíbulo es muy difícil.
Los malos modos, las segundas, las miradas de reojo, los oídos sordos, nada de todo esto conseguirá que pierda mi placentera felicidad.
No me duele perder un palmo, ni todo lo demás, pero la rareza de la gente, ya hace tiempo que las veo extrañas con esas prioridades en la vida que no entiendo.
Estoy menguando pero resisto. No decaigo, es solo el reflejo de este horrible publico al que me presento cada día, como dice mi Maestra, uno peor que este no existe, de alguna manera debía afectarme. Me siento más pequeña que nunca pero más fuerte, sigo luchando por no caer en los tópicos que me rodean, hago verdaderos esfuerzos para conservar la inocencia, os aseguro que en este prostíbulo es muy difícil.
Los malos modos, las segundas, las miradas de reojo, los oídos sordos, nada de todo esto conseguirá que pierda mi placentera felicidad.
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