Como cada día se prepara el desayuno, zumo de naranja con aloe vera, una infusión de cola de caballo y dos tostadas integrales con mermelada de fresa. Analía sentada en la mesa de la terraza, su mirada perdida y en la cabeza el zumbido de lo que parecen sus pensamientos, pero a tanta velocidad que no puede concretar nada.
Apenas a tocado el desayuno, y por más que intenta relajarse ese murmullo no se calla, solo consigue que sea más intenso. Entre el caos logra distinguir una voz que le dice,
- ¿Cuándo dejaste que sucediera?,
- ¿El qué?. Le pregunta a la voz,
- Tú, cuándo dejaste que te convirtieran en eso que eres,
- No entiendo.
- Si claro, no me entiendes por que se te da muy bien hacerte la sorda. ¿Qué te parece tu vida?
- Qué le pasa a mi vida, si tengo todo lo que necesito,
- Eso te crees tu, tienes todo lo material que puedes desear, pero y ¿lo demás?,
- ¿Qué más hay?,
- Pues si que te has olvidado, que pena, antes soñabas.
- Pero eran cosas de niña,
- No tanto, algunas eran buenas ideas, otras eran sueños, pero dime, ¿cuándo dejaste que sucediera?
- Ya vale, basta, no te escucho.
Analía intenta dejar de oír la voz, pero el murmullo no se detiene,¿cuándo dejaste que sucediera?, ¿Cuándo?.
- Déjame en paz!!
- Tú dime cuando y yo me iré.
- No lo recuerdo, no lo sé, antes de casarme, fue posiblemente en aquel trabajo en la imprenta donde me sentía siempre acosada y explotada por el jefe, recuerdo que solo pensaba en el día en que Juan acabara la carrera. Entonces dejé de trabajar, me quedé embarazada dos veces, me dedique por entero a la familia, mi vida es la que soñaba.
- Mentirosa.
- Pero como que mentirosa,
- te lo vuelvo a preguntar ¿cuándo dejaste que sucediera?,
Analía cada vez más nerviosa, no para de enumerar las cosas positivas que había ganado,
- Pero no logro saber que me quieres decir, sal ya y déjame en paz, yo soy feliz,
- pues no me parecía eso esta mañana, después de la noche que has pasado.
- no sé, tengo un miedo que ayer no estaba en mi vida , pero no hay ningún motivo, ayer todo estuvo bien, no recuerdo nada por mas que lo intento,
- no lo estas intentando sigues con ese pensamiento algo mas que burgués,
- tengo miedo déjame en paz!!!..Por favor.. pareces un disco rallado
- Solo tienes que decirme cuándo dejaste que sucediera,
- Pero ¿el qué?, dame pistas , dime algo mas,
- no hace falta tú lo sabes solo tienes que perder el miedo a decirlo,
- no logro entenderte, me vas a volver loca, siento miedo de esto de hablar sola,
- no es esto lo que te da mas miedo,
- a no y ¿qué es?,
- Recuerda, solo tienes que decir cuándo dejaste que sucediera. Que bien vives, aquí sentada tomando café..
- yo no tomo café
- si ya lo sé, te conozco y me gusta picarte..
- pues mucho no me conoces, tendrías que saber que el café no lo toma hace años, es fatal para la piel, la celulitis,
- eso, solo te preocupas por la superficie!!
- pero si me cultivo leyendo libros, visito exposiciones.
- si, si súper importante y cultural tu vida,
- bueno ya basta déjame tranquila,
- si eso ya basta, dime cuándo dejaste que sucediera,
- ¡Qué no lo sé! No lo entiendes no logro ver que hice para llegar aquí, ¿cuándo sucedió?, no hay un momento decisivo,
- eso es lo que crees pero si lo hay debe haber un momento en el que dejaste que todo lo que pensabas no te importara, te conformaste solo con dinero y una familia, tu sabes que hay mas cosas pendientes. Recuerda los sueños.
Analía se queda en silencio un largo rato con la pregunta en su cabeza danzando, recordando sus días de estudiante antes de empezar con Juan, que hacia con sus días, que esperaba de ellos. Tras largo rato de silencio comienza a hablar en voz alta dirigiéndose a la voz interna,
- tienes razón si que algo debió suceder, pero no logro saber el que,
- vamos por buen camino, dime, cuándo dejaste que sucediera,
- no me presiones que nerviosa si que no podré pensar,
- esta bien me callo, te dejo a solas con tus recuerdos no interferiré en ellos.
- has dicho sola,
- si sola con tu pensamiento, una parte de ellos soy yo,
- calla, es eso,
- ¿el qué? ¿Ya sabes lo que sucedió?,
- si, si ya lo tengo fue el miedo,
- toma pues claro pero el miedo a qué,
- a la soledad, toda mi vida esta montada alrededor de ese miedo.
- y como crees que lo vamos a superar,
- ¿Cómo que vamos?,
- claro yo formo parte de ti, soy tu conciencia así que solo me escucharas de vez en cuando, con suerte.
- Me estaré volviendo loca, no entiendo nada,
- si que lo entiendes, solo hablas contigo misma pero con la voz mas alta de lo habitual y deja de darle vueltas al porque y piensa como superarlo,
- superar ¿el qué?,
- hace falta que te lo vuelva a preguntar, ¿cuándo dejaste que sucediera?
- ya, basta no vuelvas a decirlo. La soledad y lo superaré estando sola.
- Pues venga!! ya podemos hacer las maletas.
Apenas a tocado el desayuno, y por más que intenta relajarse ese murmullo no se calla, solo consigue que sea más intenso. Entre el caos logra distinguir una voz que le dice,
- ¿Cuándo dejaste que sucediera?,
- ¿El qué?. Le pregunta a la voz,
- Tú, cuándo dejaste que te convirtieran en eso que eres,
- No entiendo.
- Si claro, no me entiendes por que se te da muy bien hacerte la sorda. ¿Qué te parece tu vida?
- Qué le pasa a mi vida, si tengo todo lo que necesito,
- Eso te crees tu, tienes todo lo material que puedes desear, pero y ¿lo demás?,
- ¿Qué más hay?,
- Pues si que te has olvidado, que pena, antes soñabas.
- Pero eran cosas de niña,
- No tanto, algunas eran buenas ideas, otras eran sueños, pero dime, ¿cuándo dejaste que sucediera?
- Ya vale, basta, no te escucho.
Analía intenta dejar de oír la voz, pero el murmullo no se detiene,¿cuándo dejaste que sucediera?, ¿Cuándo?.
- Déjame en paz!!
- Tú dime cuando y yo me iré.
- No lo recuerdo, no lo sé, antes de casarme, fue posiblemente en aquel trabajo en la imprenta donde me sentía siempre acosada y explotada por el jefe, recuerdo que solo pensaba en el día en que Juan acabara la carrera. Entonces dejé de trabajar, me quedé embarazada dos veces, me dedique por entero a la familia, mi vida es la que soñaba.
- Mentirosa.
- Pero como que mentirosa,
- te lo vuelvo a preguntar ¿cuándo dejaste que sucediera?,
Analía cada vez más nerviosa, no para de enumerar las cosas positivas que había ganado,
- Pero no logro saber que me quieres decir, sal ya y déjame en paz, yo soy feliz,
- pues no me parecía eso esta mañana, después de la noche que has pasado.
- no sé, tengo un miedo que ayer no estaba en mi vida , pero no hay ningún motivo, ayer todo estuvo bien, no recuerdo nada por mas que lo intento,
- no lo estas intentando sigues con ese pensamiento algo mas que burgués,
- tengo miedo déjame en paz!!!..Por favor.. pareces un disco rallado
- Solo tienes que decirme cuándo dejaste que sucediera,
- Pero ¿el qué?, dame pistas , dime algo mas,
- no hace falta tú lo sabes solo tienes que perder el miedo a decirlo,
- no logro entenderte, me vas a volver loca, siento miedo de esto de hablar sola,
- no es esto lo que te da mas miedo,
- a no y ¿qué es?,
- Recuerda, solo tienes que decir cuándo dejaste que sucediera. Que bien vives, aquí sentada tomando café..
- yo no tomo café
- si ya lo sé, te conozco y me gusta picarte..
- pues mucho no me conoces, tendrías que saber que el café no lo toma hace años, es fatal para la piel, la celulitis,
- eso, solo te preocupas por la superficie!!
- pero si me cultivo leyendo libros, visito exposiciones.
- si, si súper importante y cultural tu vida,
- bueno ya basta déjame tranquila,
- si eso ya basta, dime cuándo dejaste que sucediera,
- ¡Qué no lo sé! No lo entiendes no logro ver que hice para llegar aquí, ¿cuándo sucedió?, no hay un momento decisivo,
- eso es lo que crees pero si lo hay debe haber un momento en el que dejaste que todo lo que pensabas no te importara, te conformaste solo con dinero y una familia, tu sabes que hay mas cosas pendientes. Recuerda los sueños.
Analía se queda en silencio un largo rato con la pregunta en su cabeza danzando, recordando sus días de estudiante antes de empezar con Juan, que hacia con sus días, que esperaba de ellos. Tras largo rato de silencio comienza a hablar en voz alta dirigiéndose a la voz interna,
- tienes razón si que algo debió suceder, pero no logro saber el que,
- vamos por buen camino, dime, cuándo dejaste que sucediera,
- no me presiones que nerviosa si que no podré pensar,
- esta bien me callo, te dejo a solas con tus recuerdos no interferiré en ellos.
- has dicho sola,
- si sola con tu pensamiento, una parte de ellos soy yo,
- calla, es eso,
- ¿el qué? ¿Ya sabes lo que sucedió?,
- si, si ya lo tengo fue el miedo,
- toma pues claro pero el miedo a qué,
- a la soledad, toda mi vida esta montada alrededor de ese miedo.
- y como crees que lo vamos a superar,
- ¿Cómo que vamos?,
- claro yo formo parte de ti, soy tu conciencia así que solo me escucharas de vez en cuando, con suerte.
- Me estaré volviendo loca, no entiendo nada,
- si que lo entiendes, solo hablas contigo misma pero con la voz mas alta de lo habitual y deja de darle vueltas al porque y piensa como superarlo,
- superar ¿el qué?,
- hace falta que te lo vuelva a preguntar, ¿cuándo dejaste que sucediera?
- ya, basta no vuelvas a decirlo. La soledad y lo superaré estando sola.
- Pues venga!! ya podemos hacer las maletas.
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