julio 25, 2005

Fernando Sanmartín "Apuntes de París"




He comenzado a escribir poemas. Resulta inevitable. A veces salen embarullados, llenos de confusión. Anoche, y esto es lo peor, hice uno que me quedo solemne, como una melodía de órgano dentro de un recinto sacro. Lo he leído y es mediocre. O más que mediocre. Una mierda. Siendo sincero, es una asquerosidad repugnante. Lo romperé.
Un poema bueno debe ser o un tirachinas o un milagro. Quebrar algún cristal o asombrar como una aparición. Eso es. Quiero escribirle uno a Jacqueline, la chica que me presento Pascal. Nadie lo habrá hecho. A su cuerpo le dedicaréunos cuantos versos. El cuerpo de una mujer, la sombrilla inmensa en una playa desierta, un campo de almendros en flor donde se posan los mirlos. Esta última frase, además de bucólica, es otra mierda.

Escribir de noche y escribir poesía tiene algo de suburbio solitario, de preguntas que uno se hace en al mesa de ajedrez ignorando cual es el movimiento de las piezas.
No nos conocemos bien. No sabemos nuestra reacción ante el ataque de un enjambre. No sabemos por que, al menos a mi me ocurre, la tristeza es un cartel comercial que se ilumina cuando menso lo espera uno.
Ahora escribo poemas. Quizás sea una palanqueta para abrir extrañas cerradura, una palanqueta
para forzar la vid, esa pequeña caja de caudales que contiene señales de humo, silencio y naipes para jugar al bacarrá.

Gracias Teresa por prestarme este libro, como todos los demás, quiero leer mas de este Señor.. no tendrás más???..me encanta, este va a ser mi Búnker durante algún tiempo....