Mientras ella esperaba, allí fuera la vida seguía. A ratitos una extraña lucidez la embragaba y sentía que esos miedos se encogían hasta hacerse tan pequeños como sus propios deditos. Esos que por su asimetría le recuerdan que esta hecha de retales. Parecía que alguien había cogido un puñado de dedos al azar y se los había tirado desde ese mismo cielo al que ella quería regresar.Ella y su puñaditos de dedos encogidos para no ser devorados por el miedo.Un día la ventana se abrió por el viento, un golpe de aire de esos que lo limpian todo, porque el viento saca los malos espíritus y también se los lleva. Sintió el miedo y se apresuro a cerrar la ventana, y ahí fue donde la curiosidad le hizo mirar por primera vez al suelo. Y que encontró. Unos ojos. Unos ojos que parecían apunto de derramar un mar de lágrimas, con oleaje incluido. Un dolor inmenso, como su miedo.
Y te preguntarás Puzzle, unos ojos allí fuera de la ventana suspendidos en el aire?.... pues si aquellos ojos de mago lo podían todo, y podían estar allí donde su pensamiento quería llegar, sin miedo. Pero el dolor, eso si que no sabia como quitárselo. (Para situarnos hay que decir que estos ojos son del pintor que ha contratado la comunidad para arreglar la fachada, pero a él lo que mas le gusta hacer son trucos de magia, lo de pintar es pura necesidad). Ella y él se miraron, primero los ojos, y luego los pies. Al ver eso deditos encogidos por el miedo, él dejo salir unas gotitas de ese océano que contenían susojos, un océano oscuro, como una noche de tormenta. Al instante algo mas aliviados, se iluminaron y sonrieron a los deditos de ella. Y no séque mas paso, por causas que no vienen al caso la narradora (esta que se ha metido donde no la llaman) se tuvo que marchar y no se entero del final, lo importante es que se encontraron. Los ojos que contenían un océano de dolor y el puñadito de dedos encogidos por el miedo.
Y te preguntarás Puzzle, unos ojos allí fuera de la ventana suspendidos en el aire?.... pues si aquellos ojos de mago lo podían todo, y podían estar allí donde su pensamiento quería llegar, sin miedo. Pero el dolor, eso si que no sabia como quitárselo. (Para situarnos hay que decir que estos ojos son del pintor que ha contratado la comunidad para arreglar la fachada, pero a él lo que mas le gusta hacer son trucos de magia, lo de pintar es pura necesidad). Ella y él se miraron, primero los ojos, y luego los pies. Al ver eso deditos encogidos por el miedo, él dejo salir unas gotitas de ese océano que contenían susojos, un océano oscuro, como una noche de tormenta. Al instante algo mas aliviados, se iluminaron y sonrieron a los deditos de ella. Y no séque mas paso, por causas que no vienen al caso la narradora (esta que se ha metido donde no la llaman) se tuvo que marchar y no se entero del final, lo importante es que se encontraron. Los ojos que contenían un océano de dolor y el puñadito de dedos encogidos por el miedo.
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