Necesito que tus dientes dejen una huella en mi piel,
como esa vacuna que tanto te excita
y que no puedo tener.
Necesito que muerdas mi carne
y te alimentes de ella.
Tus dientes repartidos por toda mi piel,
mordisco y marcas
de este amor vampiro.
Con la luna llega
y luego me deja,
Sola,
bañada en sangre.
Mi propia sangre,
de la que te alimentas.
Me curaré de día
para entregarme a tu noche.
Necesito que me muerdas muy fuerte,
que tus dientes dejen una huella que perdure,
si no eternamente
al menos unos días,
hasta que vuelvas a morderme.
como esa vacuna que tanto te excita
y que no puedo tener.
Necesito que muerdas mi carne
y te alimentes de ella.
Tus dientes repartidos por toda mi piel,
mordisco y marcas
de este amor vampiro.
Con la luna llega
y luego me deja,
Sola,
bañada en sangre.
Mi propia sangre,
de la que te alimentas.
Me curaré de día
para entregarme a tu noche.
Necesito que me muerdas muy fuerte,
que tus dientes dejen una huella que perdure,
si no eternamente
al menos unos días,
hasta que vuelvas a morderme.
1 comentarios:
una poesía que viaja por la geografía de la vida en busca de momentos de entrega y de generosidad que deja la marca del amor tatuado no solo en la piel sino en el alma.
Víctor Manuel Guzmán
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